Querida Holly:
No tengo mucho tiempo. No literalmente, sino porque has salido a comprar helados y volverás pronto. Esta será la última carta. Sólo me queda una cosa por decirte. Esta carta no es para me recuerdes ni para que compres una lámpara. Puedes cuidar de tu misma sin mi ayuda. Es para decirte cómo me he sentido, cómo me has cambiado: me has convertido en un hombre queriéndome, Holly. Y por esto te estoy eternamente agradecido. Literalmente. Quiero que me prometas algo: que nunca estarás triste o insegura o perderás por completo la fe, que tratarás de verte con mis ojos. Gracias por aceptar ser mi esposa. Soy un hombre que no se arrepiente. ¡Que suerte he tenido! Tú has llenado mi vida, Holly pero yo sólo soy un capítulo de la tuya. Habrá más, te lo prometo. Y ahora viene el gran consejo: no tengas miedo a volver a enamorarte. Preparate para esa señal que parece el fin del mundo.
Postdata. Siempre te amaré.
Querido Jerry:
Querías que me enamorara otra vez y quizás algún día lo haga. Pero hay muchas clases de amor. Esta es la única vida que tengo y es una cosa fantástica y horrible, corta y interminable, de la que ninguno sale vivo. No tengo planes, aparte de que a mi madre ya le toca volver a reírse. Nunca ha visto mundo. Nunca ha visto Irlanda. Así que, la llevo a donde todo empezó. Puede que así lo comprenda. No se como decirte, pero me devolviste la vida. Te volveré a escribir pronto.
Postdata. Lo adivinas?
Foto de la mejor pareja del mundo, la más completa y la que más se quiere y quiero: mis padres.
Ojalá algún día pudiera estar como ellos con alguien. Y ojalá seas tú ese alguien.
Illustred by Pau Gayolà Crous.

No comments:
Post a Comment