
Por cada vez que me reflejo al espejo, mi alma se va reinventando en aquel ser del que me tocaría ser humano.
No aguanto más el dolor de saber que volveré a ser viejo, a ser pobre y a ser un egoísta que sólo quiere lo mejor para él.
No quiero volver a ser aquel hombre que, como todos, quiere a sus hijos, a sus familiares, a su amor no por lo que son ellos. Sino por lo que le dan.
No quiero volver a desear el dolor, la venganza y la malaventura a quienes rompieron mi paseo un día no porque se lo merezcan. Sino, por la sensación de sentirme bien.
No quiero volver a ser feliz viendo a miles de personas sin tener donde poner los pies en un día de lluvia. No porque la lluvia les dará agua. Sino porque todo los que ellos no tienen, lo tengo yo.
No quiero volver a estar orgulloso de ver la patria. No por ella misma. Sino porque me hace valorar lo que tengo, ver a una madre despedir a un hijo de una guerra, que como Iraq, hay vuelo de ida pero no de vuelta.
No quiero saber el significado de paz, viendo como hermanos se pelean en una guerra, y así sentirme afortunado.
No quiero ser culto porque se leer los libros mas propensos del mundo, cuando miles de personas en el mundo no saben leer, produciéndose encima de ellos desventajas culturales que proporcionan una fuerte ganancia a los partidos políticos de su país.
No quiero volver a ganar para que otro pierda.
No quiero volver a decir soeces como no sabes perder, cuando nadie; en mi mundo antiguo, sabe perder.
No quiero volver a aprender como se oye una metralladota porque ese niño tiene que disparar a su amigo, en los momentos en que los judíos no bailan en alquitrán.
No quiero volver a reírme de que alguien se haya roto la cadera.
No quiero volver a ser humano.
Prefiero morir.
Writen by Pau Gayolà, S.A.
Ilustred by Marc Escarabill, S.A.

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